Repartir los bienes de uso común tras una separación o divorcio

Repartir los bienes de uso común tras una separación o divorcio

Casi siempre ocurre lo mismo, cuando las parejas se separan, suelen surgir discusiones relacionadas con el reparto de los bienes adquiridos durante la relación y en la mayoría de los casos, la gente no sabe muy bien cómo hacerlo. Y es que la ley no lo deja nada claro. Por ejemplo, ¿sabías que aunque los muebles pertenezcan a una sola de las partes y no a ambas es necesario el consentimiento de los dos para poder disponer de sus derechos? Así lo dice el código civil:

“Para disponer de los derechos sobre la vivienda habitual y los muebles de uso ordinario de la familia, aunque tales derechos pertenezcan a uno solo de los cónyuges, se requerirá el consentimiento de ambos o, en su caso, autorización judicial.”. Aclarando que cuando se habla de los muebles de uso ordinario de la familia, se refiere a “los utensilios de cocina, los elementos esenciales de todo comedor y sala de estar, los electrodomésticos, el mobiliario de los dormitorios…”

Que te llevas tú y que me llevo yo

Pero el caso es que no todo el mundo es consciente de esto y son muchos los que renuncian a sus derechos sin saberlo. A Clara, que se acaba de separar recientemente, se le ocurrió consultar con una abogada. Iba a trasladarse a otra ciudad más cara, había dejado el trabajo para empezar de nuevo y aunque tenía ahorros, no convenía derrochar. Necesitaba llevarse algunos muebles para ayudar a amueblar la casa que había comprado. Cuando su abogada le dijo que tenía derechos sobre algunas de las cosas de uso común, no se lo podía creer, ya que, al fin y al cabo las había comprado él. En cuanto recibió la buena noticia, enseguida se puso en contacto con mediterráneo express, una empresa especializada en el transporte de muebles a nivel nacional, que amablemente, accedieron a montárselo. Clara es artista y bastante manitas, además, si bien el montaje de muebles no es uno de sus fuertes.

El tema de la valoración del mobiliario de uso común suele dar bastantes problemas ya que, en ocasiones, pasa mucho tiempo desde que una persona se va de casa y vuelve a recoger lo que le pertenece, y entonces, las cosas pueden estropearse, o perderse, perdiendo parte de su valor. Esto suele se motivo de discusiones enormes y quebraderos de cabeza innecesarios. Es por esto, fundamental, valorar cada cosa justo en el momento de romper la relación sentimental. Esto evitará muchas malos rollos y disgustos.

Lo mejor que se puede hacer es hacer un inventario de todo lo que hay en la vivienda y, en común, ir valorando cada una de las cosas. En caso de no llegar a un acuerdo, un perito puede ser de gran ayuda. Pero es mucho más fácil si se hace una valoración del total de los bienes. Para ello, se calcula el precio de la vivienda y se resta el 3% de su valor. Esto constituye, según el impuesto se sucesiones, el valor de los bienes de uso común.

Gracias a las nuevas tecnologías, hoy es muy fácil tomar fotos buenas y vídeos de las viviendas en cualquier momento. Y esto constituye el mejor documento a la hora de demostrar que bienes de uso compartido había en la casa cuando la pareja todavía vivía junta y en caso de que la ex pareja no haya podido ponerse de acuerdo a la hora de valorar estos bienes,

Tomando estas medidas, se evitarán muchos disgustos, estrés, ansiedad y depresión, consecuencias de las separaciones difíciles. A menudo acuden a la consulta de María Laura Fernández, Terapia Psi, personas que pidiendo ayuda para superar esta difícil situación, gestionar sus emociones, aumentar su autoestima y recuperar el equilibrio perdido. Quieren volver a tener relaciones sanas. Estas personas que acaban de divorciarse, a veces no son capaces de asumir todo el tema del reparto, les resulta muy doloroso.

Pero en ocasiones no es suficiente con la terapia, y se hace necesaria la intervención farmacológica. Así, en la Consulta del psiquiatra Dr. José A. Hernández Hernández, tras un diagnostico individualizado, decidirá si se necesita la aplicación, simultanea o no, de terapia y medicación. Porque hay que tratar tanto el lado biológico como el psicológico. Esta es la única forma de evitar valoraciones parciales que son fatales para el o la paciente.

Si no quieres acabar en abogados, psicólogos y psiquiatras, ya lo sabes, haz una valoración de las cosas que tienes en tu casa antes de dejarla.