Unos novios muy dejados

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La semana pasada me ocurrió la cosa más extraña que me había ocurrido en mis 15 años como organizadora de eventos, pero no porque me pidieran una fiesta extraña ni nada parecido, no, sino porque los novios de una boda ni querían elegir sus anillos. Tengo una nueva pareja que se casa en Agosto y les comenté que deberían ir ya mirando ciertos detalles para cerrarlos y no esperar a última hora pero, en contra de lo que suele pasar, me dijeron que me encargara yo de todo, que ellos no tenían tiempo y que para eso me contrataban. Alucinante. Yo no pensaba complicarme así que compré, con su presupuesto estas alianzas de boda de oro amarillo y les mandé una foto. “Perfecto” me respondieron. Increíble.

Si ellos no se complican yendo a buscar sus alianzas y el mayor trabajo que hacen al respecto es mandarme su talla no voy a ser yo la que se complique recorriéndome la ciudad en busca de los mejores anillos así que me hablaron de FactorChic, entré en su web, eché un ojo a sus alianzas y elegí. Así de sencillo.

¿Cómo puede ser que una pareja no quiera elegir sus anillos de boda? Es que no me entra en la cabeza. Y encima van y me dicen que para eso me han contratado a mí. ¿Estamos locos? A mí me han contratado para organizar el evento, para que no tengan que preocuparse del local, ni de los invitados, ni del fotógrafo, ni de la decoración… ¿pero sus anillos? ¿No pretenderán también que les compré los trajes de novios? Espero que tengan la decencia de ir ellos a probarse y elegirlos porque sino os juro que les devuelvo el dinero y que se apañen solos.

Las alianzas, el vestido de novia, los complementos… todo eso son cosas que deben elegir ellos, no yo, yo no estoy dentro de su cabeza para conocer sus gustos. Como mucho, si me preguntan, puedo aconsejarles que vayan a Joana Diestre a mirar los trajes, que me parecen preciosos, pero nada más… ¿cómo voy yo a probarme por ellos o a elegir lo que me gusta sin saber si a ellos también? No sé, a veces pienso que a esta pareja le importa menos que nada toda la boda o que son estúpidos, o ambas cosas. Luego pienso en el presupuesto que tienen y me imagino que lago les debe importar para gastarse ese pastizal ¿no?

Si me pusiera a escribir en un libro todas las cosas que me pasan organizando eventos, las anécdotas que sufro con los clientes y curiosidades varias de este mundo creo que me forraría a vender ejemplares pero, en veces de eso, escribo un blog. A veces pienso que la loca soy yo.

La semana que viene se supone que tienen que venir a probar el menú de la boda en el restaurante elegido “per mua” así que ya veremos cómo reaccionan.

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