Una experiencia gratificante

Hoy os traigo una anécdota muy jugosa recién salida del horno. Toda una experiencia digna de ser contada en este sector. Es la típica situación en la que una organizadora de eventos demuestra de qué está hecha y si vale para este trabajo. A veces hay que buscar ayuda donde menos lo esperas y en este caso que os voy a narrar la ayuda vino de mano de esta cerrajería en Pamplona  a la que estoy verdaderamente agradecida.

Este fin de semana que acaba de pasar, anteayer concretamente, tenía un evento muy especial. Se trataba de una cata de cervezas en Vizcaya que me tenía muy ilusionada por dos motivos. El primero porque era la primera cata de cervezas que organizaba, y el segundo porque iba a ser mi primer trabajo pro el norte de España, ya que yo suelo moverme por el centro y el sur de nuestro país.

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Tenía todo pensado. Saqué ideas de dónde jamás os imaginaríais. Por ejemplo, los diferentes stands que monté para dar a probar las diferentes cervezas a los expertos eran latas enormes de cerveza, una idea que saqué de este hotel de Dinamarca súper original. Los organizadores tenían una pasta increíble y yo no escatimé en gastos la verdad.

Venían empresas que fabricaban cerveza de 14 países diferentes. Catorce que se dice pronto. Y había una empresa que traía cervezas para la cata de varios sabores, de cereza, de uva, de chocolate, de regaliz… una auténtica pasada para los cerveceros de pro.

Habíamos estado toda la semana preparando el evento. Teníamos la nave industrial lista para todo. Hasta el último detalle estaba revisado  y cuando llegamos después de comer, sobre las cuatro de la tarde, para empezar a recibir a las azafatas que iban a trabajar en la cata y a los trabajadores, nos encontramos con que alguien había introducido silicona en todas las cerraduras y candados del recinto ferial.

Aún hoy no sabemos si fue una gamberrada o cosa de alguien que tenía pensado fastidiar el  evento por algún tipo de rencilla anterior personal o corporativa, pero el caso es que no podíamos entrar en la nave y se supone que abríamos las puertas al público a las 19:30 de la tarde.

Me puse como loca a buscar a un cerrajero pero la mayoría me decía que tardarían entre hora y hora y media en llegar (más aparte lo que tardaran en hacer el trabajo), todos menos Cerrajería Vizcay, la cerrajería de la que os hablaba al principio, que fue la única que me dijo que llegaría en menos de media hora y cumplió su palabra.

Gracias a Dios nos dio tiempo a organizarlo todo y abrimos las puertas a las 19:30 en punto pero me encantaría coger a esos gamberros o a esas personas que decidieron fastidiar de esa manera y estamparlos contra algo duro que les hiciera mucho, pero que mucho daño.

El evento fue un éxito, entre esa tarde-noche y el domingo obtuvimos más de 1500 visitas y la organización que me contrató quedó encantada conmigo, sobre todo sabiendo lo que había pasado con las cerraduras la tarde del sábado.