Cómo organizar tu propia carrera de motor

En estos tiempos que corren parece que está de moda hacer deporte, pero los que llevamos años en la organización de los mismos sabemos lo complicado que puede llegar a ser. En el día de hoy os contaremos de una forma breve cómo poder organizar un evento tan complejo como un rallye. Para ello, lo más importante es disponer de una flota de vehículos con la que desplazarnos para organizar todo, y que normalmente es de alquiler. En Galicia por ejemplo tenemos la suerte de contar con empresas que alquilan buenos coches, como es el caso de Mouronte en Lugo, algo muy de agradecer en una comunidad autónoma donde tanta afición hay al mundo del motor.

Tal y como os comento, para organizar un rallye hace falta hacer muchos kilómetros para buscar las carreteras más apropiadas. Estos reconocimientos se suelen hacer como os hemos dicho con vehículos de alquiler, ya que luego no necesitamos mantener estos coches el resto del año. Estas carreteras que se suelen elegir son muy estrechas y normalmente con un estado que no es el más adecuado para la circulación pero que harán la prueba, si cabe, más espectacular.

Una vez tenemos localizados los emplazamientos por los que pasará el rallye pasamos a la parte más complicada, obtener las autorizaciones pertinentes de los diversos organismos, como la Jefatura Provincial de Tráfico, los ayuntamientos, y hasta de los propietarios de las carreteras, así como los demás permisos que son de vital importancia, ya que sin ellos el evento no se podría realizar.

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Plan de seguridad

Una vez tenemos todos los papeles en regla, llega el punto de trabajo más delicado, la creación de los libros de ruta para los participantes y para la caravana de seguridad y el plan de seguridad para que todos los miembros de los servicios de emergencia tengan claro el protocolo de actuación en caso de accidente, así como los recorridos alternativos o los recorridos de emergencia para que cualquier hecho vea minimizado su impacto con una rápida actuación de los diferentes equipos de seguridad, que en un rallye pasan por miembros de Protección Civil, bomberos, ambulancias, Guardia Civil, miembros de las Policías Locales de los diferentes ayuntamientos por los que discurra la prueba y los vehículos R o vehículos de intervención rápida, que incluyen un médico, un enfermero y un piloto excarcelador, además de contar en los coches con los servicios más básicos pero más vitales en caso de contratiempo, como pueden ser un desfibrilador, camilla, un extenso botiquín o máscaras de oxígeno, entre otros.

Este plan de seguridad del que os hablamos cuenta además con las cartas de advertencia firmadas por los diferentes complejos hospitalarios a los que se pueda trasladar a los heridos en caso de accidente y que por medio de las cartas firman ser conscientes de que se celebra un evento deportivo de riesgo y que por ello pueden recibir en un momento dado a heridos en sus servicios de urgencias. Pero no solo los hospitales firman el conocimiento de la prueba, también los diferentes helicópteros de los servicios sanitarios de cada comunidad autónoma son conscientes de lo que se celebra y lo que puede ocurrir.

Ya en los tramos, la organización también prevé un gran dispositivo de seguridad que pasa desde las cintas que todos conocemos y que delimitan las zonas de riesgo y por tanto de prohibición de público, las zonas habilitadas para la prensa fotográfica y las zonas que sí son las permitidas para los asistentes a la prueba. Además de las cintas, el organizador también prevé radioenlaces, miembros de la organización que cada pocos metros velan por la seguridad de participantes y espectadores y que cuentan con sistemas de comunicación directa con dirección de carrera para informar de cualquier anomalía sin perder un solo segundo, que en caso de accidente, puede ser vital. En este aspecto también colaboran las fuerzas del orden que controlan por la seguridad general del evento para que no vuelvan a ocurrir trágicos sucesos como el de pasado año en el rally de A Coruña.

Esto que os acabo de contar es solo una pequeña parte de lo que entraña la seguridad en las pruebas deportivas de motor y la importancia que tiene cada paso, desde el primero, en el que alquilamos un vehículo para buscar las carreteras que más tarde seleccionaremos, hasta el propio día de la prueba, donde todo el trabajo previo se ve recompensado con la seguridad y la tranquilidad que da el haber hecho las cosas bien.